Llevaba varios días celebrando el acuerdo alcanzado con la empresa proveedora de banda ancha (apenas $24.90 al mes) cuando el capitalismo me puso ante una encrucijada. Mediante una llamada telefónica, una representante de la competencia me ofreció el mismo servicio... ¡a sólo $19.90! Sí, $19.90 por mes durante 6 meses. Increíble.
(No digo cuál es la competencia hasta que no auspicien el blog)
Cuando la emoción me embargaba recordé momento difíciles, tiempos en los que los defensores del libre mercado me parecían unos mentirosos: prometían un paraíso de empresas peleándose por mi lealtad, ofreciendo mejores servicios por un abono cada vez más económico, adecuándose a mis necesidades de consumo, tan interesados en retenerme que hasta pondrían la fecha de vencimiento de la factura unos días después de mi fecha de cobro; como para no abrocharme de movida al segundo vencimiento...
Me paralicé. Empecé a preguntar si $19.90 era el precio final; si no me cobraban el módem, la instalación, algún plus por la velocidad, los gastos de la llamada, no sé, algo... Del otro lado se escuchaba: "precio final, precio final, precio final..." a cada embate de mi paranoia.
Corté. Calculé qué utilidad podría darle a los $5 pesos que me ahorraría al mes durante un semestre. Nada menos que $30 de bonificación gracias a la sana competencia en el mercado de la banda ancha. Y dije, "ya está, mando a lavar el acolchado... la última vez que pedí helado mi hija hizo pinturas rupestres con la crema moka y está muy roñoso... 30 mangos debe ser suficiente".
Error.
Pasé por la lavandería. Lavado a seco: $80. ¡¡¡¡80 pesos para borrar los dibujos de helado de mi acolchado!!!! Creo que las tintorerías deberían reflexionar.
domingo, 30 de septiembre de 2007
jueves, 27 de septiembre de 2007
Dato útil
Antes de contarlo todo (no olvidemos que para eso inauguré el blog) quiero compartir algo que los grandes medios ocultaron hasta ahora: el Gobierno habilitó la línea 0-800-666-1518 para que se denuncie a todo comercio que venda papa de mala calidad, de esas que cuestan $1.40 el kilo (se supone que las que valen 5 pesos vienen con 2 años de garantía).
Yo llamé y es cierto. Te atiende una chica y te pregunta las características organolépticas de las papas que compraste: si es fea, negrita, muy chica, "gomosa", etc. Después toman tu nombre y la dirección del comerciante desalmado. Si tu denuncia es convincente, le caen al verdulero. Como el 0-800 es gratis, voy a llamar seguido.
Yo llamé y es cierto. Te atiende una chica y te pregunta las características organolépticas de las papas que compraste: si es fea, negrita, muy chica, "gomosa", etc. Después toman tu nombre y la dirección del comerciante desalmado. Si tu denuncia es convincente, le caen al verdulero. Como el 0-800 es gratis, voy a llamar seguido.
miércoles, 26 de septiembre de 2007
Anexo a la Meditación # 1
Acabo de releer mi primera entrada, y $24.90 por mes me sigue pareciendo una ganga. Les recuerdo que el mapple de 32 huevos de granja está por encima de los $7... y te arruina el colesterol.
Meditación # 1
Puse banda ancha. Por primera vez en 30 años puedo conectarme a Internet desde mi casa. Ahora siento que estoy conectado al mundo, y que millones de posibilidades expresivas y de comunicación con conocidos y extraños se abren en mi horizonte.
Pero antes de contarlo todo (para eso abrí el blog) quiero comentar algo que me llama la atención: la banda ancha está muy barata. No voy a decir el nombre de la empresa, pero estoy muy agradecido por el velocísimo servicio que me ofrecen por solo $24.90 por mes. Y no voy a decir el nombre porque pienso hablar tantas veces bien de esa empresa que terminarán auspiciando este espacio. La cosa es que cuando me contaron que podía acceder a banda ancha por $24.90 al mes durante 6 meses hice un cálculo muy simple: 25 mangos pagué la última vez que me comí una provoleta en una parrillita. Entonces pensé: resigno esos 10 minutos de elixir provolónico en mi boca a cambio de un mes completo de banda ancha... era buen negocio. Pero no hizo falta, porque ahí calculé que desde que mi amigo MM me lleva con su auto al laburo a la mañana (a MM no lo nombro hasta que auspicie el blog) me ahorró $0.70 por día hábil. Pongamos que hay 20 días hábiles en el mes, eso da $14 de ahorro gracias al aventón. Gracias a ese certero cálculo (y a mi amigo MM que se desvía unas cuadras) estoy a sólo $10.90 de amortizar el abono mensual... ahora me falta pensar dónde puedo recortar... en cuanto lo sepa, ingresaré otra vez a mi blog, que es gratis, y me encanta.
Pero antes de contarlo todo (para eso abrí el blog) quiero comentar algo que me llama la atención: la banda ancha está muy barata. No voy a decir el nombre de la empresa, pero estoy muy agradecido por el velocísimo servicio que me ofrecen por solo $24.90 por mes. Y no voy a decir el nombre porque pienso hablar tantas veces bien de esa empresa que terminarán auspiciando este espacio. La cosa es que cuando me contaron que podía acceder a banda ancha por $24.90 al mes durante 6 meses hice un cálculo muy simple: 25 mangos pagué la última vez que me comí una provoleta en una parrillita. Entonces pensé: resigno esos 10 minutos de elixir provolónico en mi boca a cambio de un mes completo de banda ancha... era buen negocio. Pero no hizo falta, porque ahí calculé que desde que mi amigo MM me lleva con su auto al laburo a la mañana (a MM no lo nombro hasta que auspicie el blog) me ahorró $0.70 por día hábil. Pongamos que hay 20 días hábiles en el mes, eso da $14 de ahorro gracias al aventón. Gracias a ese certero cálculo (y a mi amigo MM que se desvía unas cuadras) estoy a sólo $10.90 de amortizar el abono mensual... ahora me falta pensar dónde puedo recortar... en cuanto lo sepa, ingresaré otra vez a mi blog, que es gratis, y me encanta.
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